Un guerrero sabe que un ángel y un demonio se disputan la mano que ase la espada. Dice el demonio: “Vas a flaquear. No sabrás el momento exacto. Tienes miedo”.

Dice el ángel: “Vas a flaquear. No sabrás el momento exacto. Tienes miedo”. El guerrero se sorprende. Ambos han dicho lo mismo.

Entonces el demonio continúa: “Deja que te ayude”. Y dice el ángel: “Yo te ayudo”.

En ese momento, el guerrero percibe la diferencia. Las palabras son las mismas, pero los aliados son diferentes. Entonces, él dedica su victoria a Dios. Y, con la confianza de los valientes, escoge la mano de su ángel.

PAULO COELHO. “MANUAL DEL GUERRERO DE LA LUZ”