Quiero que mi historia tenga principio, mitad y final, y no esa mitad repleta de bostezos, sin final. (…) No debo quedarme adormecida a mitad de mi vida. He de extraer de tanta desolación como me rodea un incidente tras otro, esos incidentes cuyas minúsculas explosiones me mantienen en marcha. Y es que esa otra historia, el entretejerse de las reminiscencias en el adormilado espacio de la mente, jamás podrá pertenecerme. Mi vida no es pasado, mi arte no puede ser el arte de la memoria. Lo que ha de ocurrirme todavía no ha ocurrido. Soy un punto ciego que se arroja con ambos ojos abiertos hacia las fauces del futuro, mi contraseña es “Y después ¿qué?”

EN MEDIO DE NINGUNA PARTE, DE J. M. COETZEE

Anuncios