La catedral soy yo y cada uno de nosotros. Vamos creciendo, cambiando de forma, nos damos cuenta de puntos débiles que hay que corregir, no siempre escogemos la mejor solución, pero, pese a todo, seguimos de frente, intentando mantenernos erguidos, para así honrar no las paredes, ni las puertas ni las ventanas, sino el espacio vacío que hay allí dentro, el espacio donde adoramos y veneramos aquello que nos es caro e importante. ¿Vale la pena criticar los errores del pasado? Pienso que es injusto, ya que siempre procuramos hacerlo lo mejor posible. ¿Podemos tener la certeza de que la solución presente es la mejor? Es arriesgado, quizás mas adelante lleguemos a la conclusión de que había una elección más sabia. Lo importante es no olvidar que tenemos que luchar para mantenernos de pie, que hay que respetar la razón por la que fuimos creados.
PAULO COELHO, “El Zahir”

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