“Me diste jacintos por primera vez hace un año;
me llamaron la chica de los jacintos.”
-Pero cuando volvimos, tarde, del jardín de los jacintos,
tus brazos llenos y tu pelo mojado, no podía
hablar y me fallaban los ojos, no estaba ni
vivo ni muerto, ni sabía nada,
mirando en el corazón de la luz, el silencio.
Oedí und leer das Meer (*)

T.S. ELIOT “La tierra yerma”

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