“El destino no está en los ojos de quienes esperan detrás de sus barricadas, ni de quienes yacen desnudos a la luz de la luna llena. El destino no es el mar que se extiende en el horizonte del mundo, lamiendo las estribaciones de las montañas en las que se hunden las puestas de sol. El destino es la gota que cae despacio, escondida en la paciente lluvia que cae sobre los tejados y las plantas, es la gota que se hunde en la tierra, esa que no podemos detener ni retener en nuestra memoria, el espejo sobre el que se reflejan tus días y todos los días de tu vida.

Ten paciencia, con el destino y con los agentes que mueven sus hilos…”

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