Los humanos vivimos mucho tiempo y gran parte de ese tiempo no somos felices. Queremos ser más altos, más bajos, más gordos, más delgados, más viejos y más jóvenes. Quisiéramos que nuestro pelo fuera liso en vez de rizado, o más pelo o que nuestros ojos marrones fueran azules. Odiamos a nuestros padres, niños, profesores, estudiantes y a todos. Deseamos estar en alguna otra parte con otra persona, comiendo otras cosas y vistiéndonos con algo fantástico que nadie pueda tener, y deseamos salpicar a los que están en las aceras cuando conducimos nuestros grandes coches rojos.
Las ratas viven mucho menos tiempo y la mayor parte son muy, muy felices…
The Short and Incredibly Happy Life of Riley, ilustraciones de Colin Thompson

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