1. Empieza explorando: un blogger empieza a serlo cuando lee blogs, no cuando los escribe.

2. No se bloguea con la cabeza, se bloguea con los pies: porque se escribe de lo que te pasa cada día, del camino que haces, de las experiencias que tienes, y eso da al blog su componente de diario, que constituye una de sus señas de identidad.

3. Escribe con regularidad: haz de ello un hábito, que puede ser diario, semanal o como tú quieras, pero con cierta periodicidad.

4. Vincula, vincula, vincula: un blog es una conversación, y la conversación, en la web, se construye vinculando.

5. No escribas para nadie más que para ti: Un blog es un diario personal, incluso aunque sea colectivo. Escribe lo que te apetezca y como te apetezca, y manda a paseo a los idiotas que entren a decirte sobre qué puedes y no puedes escribir.

6. Usa tu blog para algo que te genere valor: es la única manera de que lo aprecies y le otorgues la prioridad adecuada.

7. Piérdele el respeto a Internet: Internet no son las tablas de la ley, no tienes que escribir con un estilo perfecto, ni pensar muchísimo los temas, el qué dices y cómo lo dices.

8. Controla tus estadísticas: no te obsesiones con ellas, pero úsalas para ver de dónde te viene el viento.

9. No alimentes al troll: tarde o temprano, aparecerán en tus comentarios gentuza de todo tipo con vocación destructiva.

10. No mientas: en la blogosfera, se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

11. Bonus, el punto “diez más uno” es el verdaderamente indispensable: PÁSALO BIEN. Ah, y no aceptes consejos de nadie que venga a decirte cómo se bloguea