Es tan real y legal como cualquier parada de Düsseldorf, pero nunca pasará por ella un autobús. Sin embargo, el Ayuntamiento ha autorizado su instalación frente a una residencia de ancianos. Su función es atraer a los pacientes, que, víctimas del alzhéimer, escapan del edificio. Al conservar la memoria a largo plazo, reconocen la parada como el lugar que les permitirá retornar a sus casas y los cuidadores pueden encontrarles fácilmente, sentados a la espera de un autobús fantasma.
XLSEMANAL, del 6 de Julio de 2008
21 de Septiembre, día mundial del Alzhéimer