“Por su orgullo cae arrojado del cielo con toda su hueste de ángeles rebeldes para no volver a él jamás. Agita en derredor sus miradas, y blasfemo las fija en el empíreo, reflejándose en ellas el dolor más hondo, la consternación más grande, la soberbia más funesta y el odio más obstinado”
(Milton, El paraíso perdido, canto I)
Escultura del Ángel caido, obra de Ricardo Bellver, en el Parque del Retiro, de Madrid

Danza Invisible

Anuncios