Todo lo que ocurre debajo de cada mirada.
El deseo dormido..
La palabra insatisfecha….la dulce compañía del veneno que muerde nuestros pies.
Todo lo que ocurre en las escenas que nunca acaban de suceder porque el futuro se pierde en lo que surge entre cenizas, entre el humus de la hojarasca rota, entre el cofre de hielo que hace que mis sentimientos no vayan nunca más allá.
No necesito creer en aquello que cuelga de mi imaginación.
No necesito los secretos que rondan mis obsesiones.
Ni la luz que los ilumina mordida por el deseo.
Los tesoros ocultos. A lo que nadie puede llegar ni suceder.
En los sueños de lo que no puedo soñar.
En tu dulce sonrisa.
En mi amarga mueca.
Tras el ojo que cubre el firmamento más alejado de lo que no puedo vivir.
Tras el cobre negro que ruge en el interior de cada golpe de tu corazón.
Cuando la cumbre de este desierto anegue el laberinto de tus ojos.
Te busco.
Eres la palabra que se escribe con mayúsculas pero que yo no sé escribir.
Déjame decirte que tu voz se cuelga de toda esa luz que rebota contra lugares que aún no he logrado soñar.
Porque tal vez te amo en lugares que aún no existen.
Porque te sueño en paraísos que no me atrevo a imaginar.
Porque en el ámbar eres miel.
Porque en lo que no puede imaginar ya existes.
Déjame ser a través de todas las cosas que te deseo.
En lo que buscas.
En lo que soy.
En lo que nunca podré decirte, en lo que nunca cabe en ninguna palabra, en lo que no cabe en mi música.
En lo que no pueden decirte todas las flores que he soñado para ti.
En la sangre que te alimenta.
En la posibilidad que te destruye.
En todos esos rincones que aguardan pegados a tus pies.
En la nada. En la totalidad de las horas que he vivido para ti.
En mi locura. En lo que alimenta.
En lo que no verás nunca por mucho que intentes comprenderme.
En lo que se desprende de tu desprecio.
En toda mi vida.

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