Te he visto como te marchabas. Lentamente entre una multitud de gente. Como una solitaria ola en mitad de la marea.Luego cerré mis ojos para retener esa imagen durante el resto de mis días. Apenas he podido dormir. Quería soñar despierto, recuperar tu imagen y tu compañía una y otra vez. Me siento como en mitad de una extraordinaria resaca. ¿Y si al tocarla no desapareciera? ¿ Y si al poner mi mano sobre su hombro su figura no desvaneciera? ¿Y si al besarla continuara estando allí? Más grande…..más humana …….desnuda, sin barreras. La realidad es mas dulce que los sueños.

No entiendo como a pesar de todos los pesares el tiempo no ha acabado con nuestra amistad, con nuestro cariño, con nuestro amor….y si está aquí, si aún duran los relojes enganchados al tiempo en el que permanecemos juntos es por que debe ser algo muy fuerte. Al menos más fuerte que la distancia, más fuerte que los reveses que hemos sufrido, algo más grande que el tiempo que ha transcurrido y las mutaciones que hemos sufrido. La verdad es que eres grande y bella al margen de mis pasos, mis días, mis palabras, mis sentimientos, lo eres con independencia de mi cariño y mi admiración.

Ya no tengo miedo a que te desvanezcas. Podrás dejar de quererme pero seguirás estando allí. Ya no me da miedo besarte o poner la mano en tu cintura, ya no me horroriza pensar que después de acariciarte tu mano se hará lluvia, o tus ojos se fundirán con gris de los edificios. Sigo creciendo para ti. Dejo hacer al tiempo. Me hago viejo y sabio, torpe y niño, me hago susurro mientras hablas desde un espacio al que me invitas a entrar mientras respiro tu amor. Quiero quererte todos los días de mi vida. Mejor que lo hago ahora e infinitamente mejor que ayer tarde. Conservo tu aroma, como un tesoro, una más entre los muchos que me regalaste.