Regálame tu piel
como vestido
para arrugarlo
y pegarlo a mi silencio.

Le brindo mi sudor
mis lamentos
mis quejidos sin
dueño…

mis rotos y agujeros
por donde escapa el
sueño…

Dame tu luz dormida
tus dolores
tu esperanza fugaz
tu compañía…

lo que te sobra a veces…
lo que despreciarías…

Dame tu piel voraz
dame la vida…

Ángela Becerra, “Alma Abierta” (Diario ADN 3.12.08)
Escultura de Louise Bourgeois, Arco de la histeria

Anuncios