nina-pandolfo-dosLa niña solía ir caminando todos los días a la escuela. Una tarde de tempestad, en que los vientos soplaban cada vez con más fuerza y los rayos y truenos sacudían el vecindario, pasó su hora habitual de regresar a casa sin que apareciera. La madre, preocupada, telefoneó al colegio, donde le informaron que la niña ya se había ido. Al ver que no llegaba, se puso el impermeable y salió, imaginando que su hija debía estar paralizada de miedo, escondida quizá en la casa de algún vecino, llorando y esperando que la tempestad pasara.

Para su tranquilidad, en cuanto dobló la esquina vio  a la niña que caminaba lentamente en dirección a la casa; pero paraba cada vez que caía un rayo, miraba hacia el cielo y sonreía.

La madre llegó corriendo, colocó a la niña bajo su capa y le preguntó por qué se había demorado tanto.

– ¿Es que no ves los fashes? – dijo ella-. ¡Dios me está sacando fotos!

PAULO COELHO, XL SEMANAL DE 28/12/2008

ILUSTRACIÓN DE NINA PANDOLFO

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