julio 2009


Aziyade Franck Bourgeron
“Un hermoso día de primavera (…) a eso de las cuatro de la tarde, sucedió que me detuve ante la cerrada puerta de una vieja mezquita, para ver cómo peleaban dos cigüeñas. La escena se desarrollaba en una calle del viejo barrio musulmán (…) El cielo entrevisto por los resquicios era puro y azul. Se respiraba por doquier el aire tibio y el grato olor de mayo. (…) La autoridad nos obligaba a arrastrar por las calles un sable y todo el arsenal de guerra. De trecho en trecho, algunos personajes con turbante, pasaban rozando las paredes y alguna cabeza de mujer se ofrecía discretamente tras las rejas de las haremikes.
Me sentía tan perfectamente solo, que experimenté una sensación extraña al ver cerca de mí la parte superior de una cabeza humana, con dos grandes ojos verdes clavados en los míos. (…) Un velo blanco envolvía cuidadosamente la frente y los hermosos ojos. Las pupilas eran verdes, de ese verde mar de antaño, cantado por los poetas de Oriente.
Aquella joven era Aziyadé.
Aziyadé me miraba fijamente. Ante un turco, se habría ocultado; pero un infiel no es un hombre; a lo más, es un objeto de curiosidad que se puede contemplar impunemente. Parecía ella sorprendida de que uno de aquellos extranjeros que había ido a amenazar su país con tan terribles máquinas de guerra, pudiese ser un jovencito cuyo aspecto no le causaba ni repulsión ni terror.”

AZIYADÉ, de Pierre Loti, 1850-1923
Ilustración de Franck Bourgeron

sleep-awake

Música: The Sounds – “No One Sleeps When I’m Awake”

Sleep/Awake por Meredith Andrews

Gracias, Ghibli, por la clase acelerada de cómo manipular el youtube 😉

Istanbul-OrtakoyMosque
Desde donde estoy tumbado pienso que lo que me hace tan infeliz es que la ciudad esté llena de gente, avejentada y sucia. El hecho de que en Estambul todo se haya quedado a medias a causa de cualquier derrota ha convertido a la ciudad en un lugar incompleto. A pesar de la occidentalización que sugieren los carteles de las calles y los nombres de las tiendas, revistas o empresas, la mayoría tomados del inglés o del francés, la ciudad no vive como habla. Tampoco vive como sugieren la multiplicidad de mezquitas y alminares, las llamadas a la oración y la Historia. Todo se ha quedado a la mitad, todo es insuficiente y perfecto.
Orhan Pamuk, “Estambul, ciudad y recuerdos”

pelos
Underdog de Kasabian

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