“Vale. A lo mejor no debió llevarlas al viaje internacional. A lo mejor debió obligarlas a vestir de otra manera más adecuada para la cita, pese a la libertad, pese a la adolescencia. A lo mejor no debió posar con ellas, en ese marco, aunque otros 35 o 40 mandatarios lo hicieran, tal y como se puede ver en la web de la Casa Blanca. A lo mejor los medios debieron respetar su deseo mil veces verbalizado de no publicar fotos de las menores, pese a que la imagen ya era pública, ya estaba colgada en la red, y por tanto, en el universo entero. Vale, muy bien, hasta ahí todo es posible. Y tiene, claro, diferentes miradas, distintas interpretaciones.

Lo que no vale, de ningún modo, es lo que ha pasado después (y me da igual que el culpable sea él, por haberlas llevado, por haber posado, insisto, da igual). Porque lo que ha pasado después es que las han machacado, las han ridiculizado, las han humillado, las han insultado, se han mofado de ellas, no sólo de su estilo, no sólo de la foto, sino de ellas, de esas dos chicas menores, que parece que son buenas chicas y que no han hecho nada en realidad, y que a partir de ahora siempre (y cuando digo siempre, quiero decir para siempre) que miren internet, (y lo harán, claro) verán, leerán, comentarios, imágenes, exabruptos hirientes, zafios, llegados de tipos y tipas que no sé si harían lo mismo si fueran sus hijas, o sus hermanas, o sus amigas o sus amantes. Qué pena de internautas. Qué pena de periodistas…”

MARIOLA CUBELLS, hoy en la edición impresa de ADN DIARIO, edición Madrid

Esta entrada, a diferencia del resto en este blog, no tendrá imagen, como no podía ser de otra manera.

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