“A mayor capacidad, mayor intensidad. Almas ricas sienten intensamente. Lo bueno, lo que les hace grandes y las emociona; y sus ruinas, lo que se clava en su alma y les impide moverse. Viajamos de un lado a otro de nuestra geografía más íntima y en cada uno de las estaciones de ese recorrido queremos creer que nos encontramos en el centro de nuestra vida, pero no es verdad, es el conjunto del viaje lo que le da sentido al mismo. Incluso aquellos lugares a los que no queremos regresar nunca, ni volver a mirar atrás”.

La fotografía es de Japón, después del Tsunami (EL PAÍS)