“Hay una palabra para definir al pueblo japonés – uno de los poco países civilizados que queda en el mundo, como dijo Borges después de su estadía allí-, esa palabra es “dignidad”. (…) Esa palabra que contiene una alquímica fórmula de respeto por uno mismo, unido a educación, disciplina sobre uno mismo, deponer el ego y ser solidario.

Recuerdo la emoción de Borges cuando, al preguntar a los japoneses sobre guerra, la respuesta de todos, sin excepción, era: “Nos hizo bien la guerra, nos hizo mucho bien“. Ni una palabra de queja o resentimiento. Borges me dijo: “¿se da cuenta? Este país tiene una nobleza de alma, una fuerza y una amplitud de espíritu que los pone a salvo de la destrucción“.

Toda persona o país que queda preso del pasado con resentimiento está condenado a perder lo más importante y precioso para toda vida, para todo país: el futuro. Por todo eso sé que Japón, como tantas veces lo logró, renacerá como el Ave Fénix de las cenizas con renovada energía.”

MARÍA KODAMA, XLS Semanal, 03/04/2011

Hoy hace un año, llegabamos de vacaciones a Japón.
Volveremos!