El alma
es un material elástico.
Si se ejerce una fuerza sobre ella,
para evitar romperse se deforma.
Cuando las condiciones,
que han desencadenado este fenómeno,
ya no actúan, recobra
su estado original.
Este suceso puede repetirse
un limitado número de veces.
Con estas variaciones se producen
roturas microscópicas,
apenas perceptibles,
que cuando se acumulan
la hacen resquebrajarse.

Y todo este proceso se acompaña
de una intensa tristeza.

Inma Pelegrín, Óxido
Visto en el blog de Arponera
La fotografía es de Yulia Gorodinski