Vine a explorar el naufragio.
Las palabras son intenciones.
Las palabras son mapas.

Vine a ver el daño causado
y los tesoros que perduran.
Paso la luz de mi linterna
lentamente por el costado
de algo más duradero
que los peces o las algas
la razón por la que vine:
el naufragio y no la historia del naufragio
el objeto en sí mismo y no el mito
el rostro ahogado que mira siempre fijamente
al sol
la prueba del daño
convertida por la sal y el vaivén en esta raída belleza
las cuadernas del desastre
que protestan curvadas
entre los indecisos visitantes.

Este es el lugar.
(…)
Yo soy ella: yo soy él
cuyo rostro ahogado duerme con ojos abiertos
cuyo pecho aún soporta la fatiga
cuya carga bermeja de plata, de cobre, yace
en la oscuridad de los barriles
mal sujetos y abandonados al deterioro
somos los instrumentos semidestruidos
que una vez mantuvieron un rumbo
la bitácora corroída por el agua
la brújula bloqueada

Somos, soy, eres
por cobardía o por coraje
el ser que descubre nuestra ruta
hasta esta escena
llevando un cuchillo, una cámara
un libro de mitos
en el cual
nuestros nombres no aparecen

ADRIENNE RICH