Una mano que busca
otra mano y alcanza
una estrella silvestre;
unos labios que piden
sangre o fuego o silencio,
cristales o paredes;
una mano que abarca
una mejilla, el eco
de unos labios o quieren
alcanzar tu orilla
nocturna y alevosa:
eres de nieve

Eres de nieve pura,
eres de nieve intacta,
eres de nieve.
Eres para unos labios
mano que rompe el cielo.
Eres de nieve.
Eres todas las alas,
eres todo el relámpago
que en el cielo no puede
concluir su carrera
y excede el cielo y pasa
a un corazón y muere:
Eres de nieve.

Tal vez carmín de aurora,
tal vez jazmín de río,
tal vez luna clemente,
pero siempre intangible,
pero siempre entre espinas,
y entre unos labios siempre,
eres de nieve.

ANTONIO CARVAJAL – Servidumbre de Paso
La fotografía es de Sylwia Makris