ROOM

Así, nosotros, si pulsásemos el botón de marcha rápida, veríamos pasar nuestras vidas en aquel tiempo feliz. El día sigue a la noche y ésta al día que apenas dura un par de segundos antes de sucumbir al siguiente anochecer. La autovía de circunvalación próxima al local es un hilo rojo sin fin, los árboles pierden las hojas poco antes de retoñar y florecer, para, a continuación amarillear de nuevo. Las grúas giran como aspas que devanan una tras otra las plantas de los edificios, hasta formar un ovillo rojizo. El viento que no permite a las nubes mantenerse en el encuadre más de un segundo barre las calles cambiando de ropa a los viandantes que pasan de la manga corta al abrigo en unos cuantos parpadeos. Y en el centro de todo está la habitación oscura, en cuyo interior se congela ese tiempo que afuera ha enloquecido….

LA HABITACIÓN OSCURA – ISAAC ROSA