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Jardines Ryoan-Ji, en Kioto.

Me alegro de que todo te marche mejor que bien y de que decores los días futuros de imágenes que poco o nada tienen que ver con la desesperanza. Todo te va bien y yo me alegro de que sea así. Es emocionante descubrir que creces y que lo haces con una sonrisa en tus labios y tus manos llenas de planos del mundo que te queda por descubrir. Eso es algo estimulante.
Una ciudad nueva, una vida nueva empujada por viejos anhelos, libertad, amor y luz. Porque si algo no te fallará nunca en esa ciudad será la luz que a veces has echado tanto de menos. La luz de ese sol que te acaricia en invierno y te empuja al mar en verano.


A mi Londres siempre me suena a esto

pencil mistakes matt robinson
«Una mujer recorriendo las calles de una ciudad de la que habla en pasado. El pasado más íntimo, el menos remoto, donde el tiempo se mezcla con las emociones. El amor no se pierde, siempre está aquí, pero se aplica sobre cosas y personas distintas. ¿Qué buscamos en el amor? No lo sé. ¿Qué buscamos en el recuerdo del amor? Amar. Nadie puede olvidar aquello que ama. Nos acostumbramos a vivir desamparados, desolados. A cambio la vida nos regala cosas. Cosas sencillas. Cosa buenas. Cosas que flotan en el cieno y nos recuerdan la pureza del mundo en el que se enreda la vida.

Sevilla, Barcelona…..Lejos, unidas por un corazón reinventado, reconstruido entre bocados a la realidad. Bocados al tiempo, dentelladas a todos tus sueño.

Sevilla, Barcelona…..cuántas estaciones de paso. En ninguna sueñas quedarte. Siempre te abandonas».


La imagen es el celebrating mistakes de Matt Robinson

winter-sunHe contemplado con cierta extrañeza lo de tu cambio de página. Tus razones tendrás, como para todo. Para continuar o parar en ese tira y afloja que considero normal y que debe ser una constante en el movimiento: elegir la correcta dirección. Con independencia de los motivos es algo a lo que debemos acostumbrarnos. Una crisis tras otra, un cambio tras otro; es lo que nos toca en todos los órdenes de nuestra existencia, y lo peor es que solo tenemos una vida para seguir adelante elijamos lo elijamos.

Estos días de nieve y frío que las gente suele considerar como tristes son una bonita manera de ver como a veces la tormenta sepulta las constantes vitales de nuestro día a día. El hielo lo cubre todo, parece que la naturaleza está muerta, pero debajo del hielo hay mucha vida que se remueve y agita buscando la manera de salir adelante.

Los sentimientos nos visten y nos desvisten, son como una segunda piel. Sin ellos tal vez solo somos unos pobres enfermos de angustia y soledad. Son como una especie de catalejo, o caleidoscopio a través de los cuales podemos captar el mundo, pero sin ellos estamos ciegos. Insoportablemente ciegos. No digo que sean buenos o malos, simplemente digo que son necesarios para acercarse a la realidad. Lo que percibes cuando detestas o cuando crees sentir cariño son los destellos de esa segunda piel. A veces la piel pica, pero sería una locura intentar arrancársela para evitar el picor.

Estamos llenos de tensiones que nunca se cierran, fracturas abiertas contra las que el tiempo poco puede hacer, nos movemos de aquí para allá como tullidos emocionales buscando cosas que ni siquiera nosotros estamos seguros necesitar.

Cold Desert de Kings of Leon

He aprendido a verte de muchas maneras distintas, como la mujer desolada, la triunfadora, la descarada, la dulce, la dominatrix , la dominada…..te he contemplado en tus palabras perdidas, y en las que herían el aire como dolorosos gemidos; he escuchado tus desgarradores gritos y tus conjuros para olvidar el pasado, atendí como un incrédulo espectador a tus hechizos de bruja y contemplé sin inmutarme como tejías tus redes con las que cautivar el universo. Has sido tierna, cruel, sexy, bruja, niña….te has retratado desnuda y disfrazada con gestos alejados de lo que eres y siempre, siempre he querido verte, amarte, sentir que estabas viva.

En muchas ocasiones me planteo lo distinto que somos todos nosotros. Lo extraño que resulta escuchar cómo nos definen y la manera en cómo nos enredamos en el cariño. La manera más simple de perderse en el otro es siempre todo un experimento. Un experimento de nuestra manera de ver. Porque lo básico es cómo nos acercamos los unos a los otros y lo que en ellos podemos ver y encontrar.

Te contemplo y veo cosas grandes, y me sorprende que nadie las vea, cosas que me hacen pensar en ti y perder la cabeza sobre tus recuerdos, cosas que me ofrecen la posibilidad de pegarme a los sueños, irreales, fantásticos, o simplemente posibles. A tu lado he sentido que el horizonte no tiene infinito, que a este lo sujetan los hilos de tus suspiros, de tus palabras, las que callas, las que cuando me aprietas el brazo no me dices para dejar correr tu mirada por el fondo de algún escaparate.

Es cierto que algunas veces sentimos la soledad rozando el frío que se mueve entre las pesadas nubes. Es verdad que a veces nos cuesta respirar el aire enrarecido de nuestros deseos, de nuestras pequeñas miserias. Es verdad que muchas veces nos perdemos en mitad de la nada persiguiendo intenciones. Pero no podemos olvidar que a nuestro lado sujetamos sombras que alimentan nuestra identidad. Sombras y figuras que no son un sueño, que están aquí, entre tus manos cuando intentan sujetar tus lágrimas, en el interior del aire que escapa de tus pulmones cuando quieres suspirar.
Te amo, en todas tus porciones, cuando estás perdida y tu aliento huele a dolor. Te quiero cuando nadie te aguanta, o cuando dejan de pensar en ti como el polvo perfecto, o la novia perfecta o la amante perfecta, te amo cuando el mundo se cansa de tus coqueteos, y cuando huye despavorido de tu mal humor. Te deseo más aún cuando escribes y amas en tu deseo y lo sostienes al frente de una nada inmensa.

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