Viejas entradas perdidas


flatiron“Todas las grandes ciudades me entusiasman, esa multitud de calles y de rostros, esos imprevistos brotes arquitectónicos semejantes a líneas de pentagrama que convergen, se oponen y a veces parecen confundirse. Las ciudades son el esplendor de ruidos, formas, hedores, una suerte de caos controlado que refleja todas las maravillas y la variedad que hay en nosotros. Son espejos y grutas donde lo hermoso y lo feo a menudo se entrelaza, como en una espiral de luz y de tiempo. Yo no puedo vivir sin la ciudad; sus ruidos me calman, me dan la impresión de formar parte de un locus, de un lugar donde puedo elegir ser invisible, en la comodidad de mi anonimato en medio de la agitación del cambio.”

NUEVA YORK, Cuaderno de viaje (Anaya Touring), textos de Jerome Charyn, dibujos de Fabrice Moireau.


Eva: “Habla muy poco. Quizás sea porque no es muy inteligente y, como es susceptible, quiere ocultarlo. Es una pena que piense así, pues la inteligencia no vale nada, lo importante es el corazón. Quisiera hacerle comprender que un corazón bueno y amante es riqueza y que con esa riqueza basta, y que sin un buen corazón el intelecto es pobreza”.
“El Jardín se ha perdido, pero le he encontrado a él, y me siento feliz. Cuando quiero saber por qué le amo, me doy cuenta de que no lo sé, y en realidad no me importa saberlo.(…) Creo que le amo sencillamente porque es mío y es hombre, esta clase de amor no es un producto de la razón o de las estadísticas. Eso es lo que pienso. Pero sólo soy una muchacha, la primera que ha analizado este asunto y podría ser que, en mi inexperiencia e ignorancia, no lo hubiera comprendido cabalmente”.

Adán: “Es todo interés, ansia, vivacidad; para ella el mundo es encanto, milagro, misterio, alegría. Si pudiera tranquilizarse y permanecer callada al menos unos minutos, constituiría un espectáctulo apaciguador. En ese caso creo que disfrutaría contemplándola. (…) En una ocasión, al verla de pie sobre una roca, blanca como el mármol y bañada por el sol, con su joven cabeza echada hacia atrás mientras se protegía los ojos con la mano para observar el vuelo de un pájaro que cruzaba el cielo, me di cuenta de que era hermosa”.
“Es mejor vivir fuera del Jardín con ella que en él sin ella”
DIARIO DE ADÁN Y EVA, Mark Twain


Hace seis milenios el rey Amarillo encargó una pagoda de tres pisos. Ya acabada, sólo le gustó el tercer piso y ordenó que derribasen los otros dos. Los albañiles obedecieron y quedaron sepultados bajo el tercer piso. Entonces el rey decidió hacer pagodas sobre las nubes, que le parecían más sólidas que el puro vacío. A menudo las nubes se disipaban y las pagodas se precipitaban sobre las ciudades. Siempre había muertos, pero el rey se encogía de hombros y mirando al cielo pensaba que la belleza estaría siempre por encima de la vida y por encima de la muerte.

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guillem bayo
“¡Tienes que recordar! ¡Tienes que recordar!”
“(…) ya que serás expulsada del edén, (…), ya que lo que te ha sido dado te será arrebatado, tienes el deber de recordar todos esos tesoros. El recuerdo tiene el mismo poder que la escritura: cuando ves la palabra “gato” escrita en un libro, su aspecto es muy disferente del minino de los vecinos, que te ha mirado con esos ojos tan hermosos. Y, sin embargo, ver esa palabra escrita te proporciona un placer similar a la presencia del gato, a su dorada mirada dirigida a ti.
“La memoria es igual. Tu abuela murió, pero el recuerdo de tu abuela hace que siga viviendo. Si logras incribir los tesoros de tu paraíso en la materia de tu cerebro, transportarás en la cabeza si no su milagrosa realidad, sí por lo menos su poder.
“En adelante, sólo vivirás consagraciones. Los momentos que lo merezcan se verán revestidos de un manto de armiño y serán coronados en la catedral de tu cráneo. Tus emociones serán dinastías.”

METAFÍSICA DE LOS TUBOS – AMELIE NOTHOMB
Imagen de Guillem Bayo

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Día de la toalla
Una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un autoestopista interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.

DOUGLAS ADAMS, “GUÍA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO”

Imagen 4

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo

pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
MARIO BENEDETTI
Fotografía de JAIME MONFORT

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