Perseo-y-Algol

El desconcierto debió haber sido mayúsculo cuando supieron que la estrella se apagaba a veces, como si guiñara el ojo. No en vano le pusieron el apodo de Algol, o «estrella diabólica», pues para los árabes esta estrella era la única que gozaba de la extraña propiedad de extinguirse casi del todo y volver a encenderse al cabo de unas horas. Lo de diabólica es en realidad un renombramiento pues la estrella, que en su estado normal es muy brillante, era conocida en tiempos de Tolomeo, quien la describe en su catálogo de estrellas como «la más brillante de la Cabeza de Medusa».

Para comprender el porqué de esa descripción, puesto que Medusa es una constelación inexistente, basta con examinar la interpretación de esa zona del cielo, que hace Johannes Hevelius en su Uranographia, publicada en 1690. Allí se representa el mito de Perseo sosteniendo en una mano la cabeza de Medusa que acaba de cortar, y en la nariz de esta Gorgona se ve la estrella Algol muy destacada, acompañada por otras más débiles. Los historiadores no creen que los árabes conocieran el fenómeno de la variación de brillo de la estrella, porque no hay referencia alguna directa a esa propiedad, pero entonces es difícil explicar la razón por la que le pusieron ese nombre. (1)

Existen estrellas variables cuyo brillo crece y decrece a lo largo del tiempo. Este es el caso de Algol, que es una estrella variable eclipsante. Esto quiere decir que en realidad son dos estrellas rotando una alrededor de la otra. Cuando una pasa por delante de la otra, su brillo conjunto disminuye, al ocultarse una de ellas. (2)

Su nombre proviene del árabe R´as al Gul, “la cabeza del diablo”, y, en realidad, se trata de dos estrellas, una de las cuales se interpone a la de mayor brillo cada 2,7 días, eclipsándola y produciendo un brusco “apagón” que la relaciona simbólicamente con la idea de la decapitación. (3)

(1) Antonio Bernal (1947) Historias de Tierra y Cielo
(2) Rosa María Ros
(3) Adela Ferrer

medusa

“Había un planeta llamado Medusa. Está hecho de roca, pero la roca se ha agrietado y se ha partido tantas veces que no hay en él nada sólido… tan sólo franjas de roca, desprendidas de la superficie como gruesos mechones de pelo. Como serpientes. Cuando soplan los vientos celestes, las franjas de roca se mueven y algo en el viento que  las atraviesa las hace cantar. Es como si una cabeza nos diera la espalda, siempre la espalda, y cantara en la oscuridad, oscura y sola, y nunca le viéramos el rostro.”

“Planeta Azul”  de Jeanette Winterson

La ilustración la encontré aquí
iphone-peque2 World without end, de The Boxer Rebellion