junio 2008



“Ustedes creen que son felices, pero no lo son; es sólo que Internet les da un caudal continuo de cosas que les hacen gracia.”
RINZE WIND

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La expo
FUNDACIÓN MAPFRE, en el C.C. Moda Shopping, del 13 de Mayo al 6 de Julio


La regañá es un producto típico del Valle del Guadalquivir. Sus diluidos orígenes se encuentran en el alto medievo, cuando los marineros partían a las colonias de ultramar llevaban regañás como sustitutivo del pan, pues al estar enriquecidas con aceite de oliva y sésamo, perduraban durante el viaje sin enranciamiento.

Lo que más me gusta, aparte de que están de muerte, es el nombre 😉



Hiraki Sawa


Ilustración de Sandra Uve


“Buenos días, siete de julio.

Todavía en la cama se agolpan mis pensamientos acerca de ti, mi amada inmortal; tan pronto jubilosos como tristes, esperando a ver si el destino quiere oírnos. vivir sólo me es posible o enteramente contigo, o por completo sin ti. Sí, he resuelto vagar a lo lejos hasta que pueda volar a tus brazos y sentirme en un hogar que sea nuestro, pudiendo enviar mi alma al reino de los espíritus envuelta en ti. Sí, es necesario. Tú estarés de acuerdo conmigo, tanto más conociendo mi fidelidad hacia ti, y que nunca ninguna otra poseerá mi corazón; nunca, nunca…

“¡Oh, Dios mío! ¿Por qué habrá que estar separados, cuando se ama así? Mi vida, lo mismo aquí que en Viena, está llena de cuitas. Tu amor me ha hecho al mismo tiempo el ser más feliz y el más desgraciado. A mis años, necesitaría ya alguna regularidad, alguna normalidad en mi vida. ¿Puede haberla con nuestras relaciones?… ángel, acabo de saber que el correo sale todos los días. Y eso me hace pensar que recibirás la carta en seguida.

“Está tranquila. Tan sólo contemplando con tranquilidad nuestra vida alcanzaremos nuestra meta de vivir juntos. Está tranquila, quiéreme. Hoy y ayer ¡cuánto anhelo y cuántas lágrimas pensando en ti… en ti… en ti, mi vida… mi todo! Adiós… ¡quiéreme siempre! Nunca juzgues mal el más fiel corazón de tu enamorado.

Siempre tuyo, siempre mía, siempre nuestros.”

LUDWIG VAN BEETHOVEN, carta a la amada inmortal

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